Miradas, sonrisas, deseo, un juego que sólo se puede definir como seducción. Una palabra que evoca mil facetas de la mujer y que genera innumerables preguntas cuyas respuestas son infinitas. Ese juego de seducción es el que Loewe ha atrapado y convertido en el espíritu de este perfume. Una fragancia pensada para una mujer fascinante, divertida, segura de si misma e innatamente seductora, consciente de su poder de atracción.